El experto en gestión empresarial Peter Drucker afirmó: “si no lo puedes medir, no lo puedes gestionar”. La idea se puede aplicar sin duda al riego, aunque este mantra no se ha seguido siempre de forma estricta. Sin embargo, dada la cada vez mayor escasez de agua, el sector del riego está haciendo un uso de agua más responsable, y en muchos países están instalando medidores en las tomas parcelarias.

Para una buena gestión se necesita una buena medición, y medir agua puede ser difícil en el ámbito de la agricultura donde  el agua se transporta por gravedad. Pero lo más importante es no adquirir el medidor equivocado, dado que  puede ser un error muy costoso. Tal y como avisa la Oficina de Reclamación de EE.UU. (USBR según sus siglas en inglés) en su Manual de Medición de Agua: “Los dispositivos y técnicas de medición deben seleccionarse, instalarse, usarse y mantenerse bien”.

Para ayudarle a seleccionar bien y evitar cualquier tipo de error aquí le ofrecemos los cinco puntos más importantes a tener en cuenta antes de su inversión:

1.¿Puede afrontar pérdidas de carga?

La pérdida de energía o de “carga” ocurre cuando el agua pasa por estructuras como tuberías, medidores de flujo y canales de aforo, reduciendo la superficie que se puede regar cuando se usa el riego por gravedad. La pérdida de carga es proporcional a la velocidad cuadrada, y un medidor con una sección transversal o diámetro más grande supondrá menor velocidad y por tanto una menor pérdida de carga. Por lo tanto un medidor más grande suele ser mejor si puede medir las velocidades bajas con precisión.

Si no puede afrontar pérdidas de carga recuerde que algunos medidores como los medidores mecánicos (que se basan en partes móviles para la medición), medidores de carga diferencial y medidores de orificio también pueden aumentar las pérdidas de carga en comparación con otros medidores como los ultrasónicos o magnéticos.

2.Coste inicial versus coste total

El coste total de un medidor incluye el coste del medidor más el coste de instalación, los costes operativos anuales y de mantenimiento y por supuesto la duración del dispositivo. El coste de adquisición y de duración es relativamente fácil de determinar.

Pero cuando calcule los costes de instalación tenga en cuenta que muchos medidores requieren un canal o tubo recto aguas arriba y aguas abajo del medidor para asegurar una velocidad estable y repetible. La infraestructura civil y/o los tubos requeridos para conseguir esto pueden fácilmente costar más que el medidor en sí mismo. Los medidores capaces de hacer frente a las turbulencias y flujos turbulentos son por tanto más económicos de instalar.

Cuando considere los costes de mantenimiento estudie la accesibilidad del medidor instalado. ¿Cómo de fácil es quitarlo, limpiarlo o mantenerlo? ¿Es preciso el medidor cuando las condiciones de riego son adversas? Teniendo en cuenta las condiciones hídricas de su área ¿cada cuánto tiempo necesitará visitar la instalación para comprobar o despejar las obstrucciones? La mayoría de los medidores solo pueden tolerar una cantidad limitada de materias extrañas. Si las algas, sedimentos o materias similares son un problema en su agua de riego, el mantenimiento regular requerido puede tener un enorme impacto en el coste total. Tal y como avisa La oficina de Reclamación de EE.UU. (USBR): “Los costes de mantenimiento pueden ser excesivos si los medidores se utilizan en agua con sedimentos”. En este caso puede que quiera considerar contar con un medidor tolerante al limo y sedimentos.

Los medidores alimentados por energía solar pueden ayudar a reducir costes al acabar con la necesidad de viajar a la instalación y cambiar las baterías de forma regular, sobre todo si las tomas parcelarias están situadas en áreas remotas.

3.Alarmas y alertas

Una medición de caudal precisa y regular significa que usted necesita saber de inmediato si hay un problema con el medidor. Un medidor que está conectado a una red de telemetría le puede enviar una señal de alarma si algo sale mal, dándole la confianza de que los medidores están instalados, funcionando y midiendo de forma correcta. Algunos medidores también le pueden decir la cantidad de sedimentos que hay para que usted pueda saber cuándo tiene que limpiarlos con el fin de mantener los flujos altos y menos pérdidas de carga.

4.Tolerancia al limo y sedimentos

El limo y otros sedimentos son problemas comunes en los medidores de riego. El limo depositado es un problema porque cambia la sección transversal del medidor de flujo y esto suele causar una sobrelectura del medidor. Por lo tanto merece la pena comprobar con su proveedor si es probable que los sedimentos sean un problema.

5.Evalúe su inversión de cara al futuro

Es muy difícil prever el futuro, sobre todo dado que cada vez se aplican más ordenadores y telemetría al riego. Por lo tanto trate de comprar un medidor que perdure con el paso del tiempo. Puede  que ahora no necesite telemetría ¿pero en cinco o diez años? Puede que hoy día no necesite una alta precisión pero ¿qué sucederá si las normas cambian?

Busque medidores que tengan una vía de actualización, que sean modulares y que permitan añadir o reemplazar componentes cuando cambien las tecnologías o se lo permita su presupuesto. Trate de evitar cualquier cosa que limite sus opciones.